Réplica (I-A)

He tenido el honor de colaborar en Autonomía y Bienvivir con diversos artículos, para quienes no conozcan, es un espacio excelente para la reflexión junto con otros blogs, ahí se exponen artículos que tienen que ver con decrecimiento, economía y fenómenos sociales.

Recientemente fui citado en  “El fútbol como metáfora de nuestra civilización: muchos símbolos y un proyecto” y consideré oportuno extender el debate, ya que es un excelente artículo y no siempre tengo el gusto de intercambiar ideas de este modo. Considero que el artículo firmado por MagicR es un texto que aborda temas muy complejos que juntos forman una sinfonía que no siempre es fácil de entender, pero el autor hace un trabajo extraordinario y abre vías para hacer algo “más”, así que sin más preámbulo empezaré con mis comentarios.

Sobre el debate objetivo.

Uno de los puntos que parece tocar MagicR y espero no desvirtuar su trabajo ni confundirme es sobre el debate objetivo, sobre la definición o significado de cada palabra. En nuestra sociedad moderna o post-moderna este parece un debate estéril, pero como el menciona, una silla no es un objeto universal, sus características nos impiden transmitir de forma precisa lo que es una silla en particular a otra persona, de modo que aunque la palabra silla es perfectamente útil para que una persona diga “constrúyeme una silla” o “siéntate en esa silla”, en el mundo real nos encontramos con que aún no podemos tener una “definición operacional” completa e inequívoca sobre lo que es una silla.

Los simpatizantes del positivismo desestimarán el problema mencionando que sea como sea hay un consenso social sobre lo que es una silla e incluso habrá quienes publiquen normas detalladas sobre lo que es una silla y sus características definitorias.

Pero como señala MagicR, el constructo silla puede definirse de múltiples modos, tiene características semióticas y obviar esta cualidad es eliminar información que es vital para el entendimiento de la relación entre el mundo y las personas, en el caso del artículo, del fútbol y lo que entienden las personas por fútbol.

Creo por tanto que MagicR acierta al mencionar que el significado contiene ciertas características que conviene analizar y para ello sugiere ciertas herramientas propuestas por Jung, pero entonces surgen otros asuntos que vienen a este debate.

Hablar de Freud y de Jung es querer hacia “magia negra” en un mundo en donde la inteligencia artificial de Google parece superar hitos impresionantes, (¿Existe realmente “eso” llamado inteligencia artificial?), no hay espacio para una suerte de “disciplinas interpretativas (o especulativas)” como las de Freud o Jung.

Freud intentó al igual que Lacan “hacer ciencia”, sin embargo se encontraron de frente con el discurso positivista, el cual establece que toda ciencia tiene delimitados sus objetos de estudio y sobre todo tiene un método, por lo que sus propuestas jamás pudieron ser tomadas como “serias”, científicamente hablando.

Lo anterior se debe a cómo se conformó el mundo positivista ampliamente inspirado por “el discurso del método” de René Descartes, quien propuso el hermoso sueño de la objetividad, es decir, la capacidad de observar (abordar) sin ningún tipo de sesgo la naturaleza para descubrir sus secretos.

El discurso del método derivó en el método científico, que a través de un minucioso trabajo establece las leyes por las que se rige el universo o eso se supone en teoría. Sin embargo algo tan “ambiguo” o “inmaterial” como la mente al parecer no puede abordarse de esta forma, por ello los trabajos de Freud, Jung y Lacan no entran en la ciencia moderna.

Aun así, hay quienes intentan considerar el psicoanálisis (particularmente el llamado “lacaniano”) como una disciplina científica, no estoy de acuerdo con ello, pero eso es otra historia.

La escisión filosófica

Es en este punto cuando el movimiento positivista y empirista exige que la ciencia sólo sea alimentada con “leche ultra pura”, es decir, a través de estudios objetivos, serios, verificables, medibles y replicables, por ello la filosofía queda relegada a una especie de “arte” y deja de ser considerada ciencia, hoy en día la “distancia mental” que existe entre filosofía y física es enorme, pero esto no siempre fue así.

La filosofía en algún momento fue la madre de todas las ciencias, lugar que hoy ocupa la física, y todo el conocimiento era parte de la jurisdicción filosófica, sin embargo el positivismo exigió la separación de las ciencias y la filosofía, del mismo modo que los estadistas ilustrados exigieron la separación estado/iglesia.

MagicR menciona como muchos científicos contemporáneos ignoran la historia de las ciencias, la filosofía de la ciencia y en general las implicaciones profundas de ser “seres conscientes” en un universo lleno de materia inanimada. Esto muchas veces deriva en personas que creen que la ciencia puede resolverlo todo. A propósito de eso, recomiendo encarecidamente leer “Sobre el fracaso del LHC Run 2, y los límites del conocimiento” que es un maravilloso texto que ilustra como a veces sobrevaloramos el poder de la ciencia o el conocimiento.

Lo que tenemos después de la separación ciencia – filosofía fue una ciencia que efectivamente avanzó sin el lastre de la filosofía, hasta que llegaron los problemas. MagicR ejemplifica algunos de esos problemas como los casos “ya clásicos” pero más vigentes que nunca de Kurt Gödel y sus teoremas de completitud, sin embargo “las fisuras” de la modernidad pueden verse por muchos otros lados, hay incluso un gran debate entre físicos que se acusan de hacer filosofía en lugar de física por el asunto de la mecánica cuántica.

Aquí haré una pequeña pausa para poner sal en una gran herida de la modernidad. Einstein quien quizá es el científico más reconocido y querido de la modernidad propuso su magnífica teoría general de la relatividad que establece que los objetos con masa deforman el espacio-tiempo creando la gravedad (quizá no soy muy preciso puesto que no soy físico). Su solución fue interesante y novedosa pero no le valió el premio nobel (esa es otra historia) y sin embargo el universo guardaba otras sorpresas para Einstein, su teoría describe muy bien como se comportan los objetos a nivel macroscópico, pero a nivel nanoscópico se empezó a observar que (por ejemplo) un electrón podía estar en dos lugares al mismo tiempo.

Eso y otras cosas como las “locuras” de Gödel empezaron a tumbar poco a poco el método científico y con él el discurso positivista y todo lo que la modernidad trajo consigo, de pronto se necesito de un mago o un brujo para explicar que demonios sucede en el universo. Einstein murió aferrado a su mundo objetivo y no se atrevió a saltar a los modelos probabilísticos de la física cuántica moderna, se negó a creer que este universo al parecer nos juega bromas.

Para ejemplificar burdamente el problema diremos que bajo la lógica de Descartes un árbol existe independientemente de si yo abro mis ojos o no, pero bajo la lógica probabilística de la mecánica cuántica, el árbol podría o no existir dependiendo de variables cuánticas, el ejemplo más conocido es el gato de Schrödinger, en donde además hay una superposición de estados, ¿Eso es lógico, objetivo, congruente, coherente?, ¿Eso es ciencia?.

Lo anterior es un punto necesario para poder seguir el debate de MagicR y es punto de partida sobre este y otros muchos problemas, por lo que pido que se tome en cuenta en futuros párrafos, esa es mi justificación o propuesta para decir que la objetividad no es del todo posible y todo acaba en un hermoso sueño, el sueño de un mundo objetivo.

¿Recomponiendo lo que se rompió?

Es en este punto creo percibir una propuesta de MagicR, quien sugiere que esta es una batalla entre la ciencia positivista “dura” que a mi punto de vista ya sufrió “demasiado” y una postura de otras personas que hablan de “que el sujeto contribuye a crear esa realidad de forma activa en un proceso histórico bajo una cultura específica y con un criterio de tipo pragmático basado en el propósito“.

Y si no me equívoco MagicR al declarar su postura es constructivista, pragmática y post-moderna nos propone una visión alternativa que no es relativista (como el mismo declara) ni cae en los vicios del eclecticismo. Vale la pena citar lo que es eclecticismo:

El eclecticismo (del griego eklegein, «escoger») es, en filosofía, una escuela filosófica nacida en Grecia que se caracteriza por escoger (sin principios determinados) concepciones filosóficas, puntos de vista, ideas y valoraciones entre las demás escuelas que se asumen que puedan llegar a ser compatibles de forma coherente, combinándolas y mezclándolas aunque el resultado pueda ser a menudo contrapuesto sin llegar a formar un todo orgánico. “.

Lo anterior resulta muy importante debido a que ante los serios problemas de la ciencia y la vida post-moderna, hay quienes piensan que se puede combinar ciencia y religión, hay quienes piensan que se puede tener “solidez económica” con dinero fiduciario, hay quienes creen que las inconsistencias entre la relatividad general y la mecánica cuántica de Planck se pueden salvar con la(s) teoría(s) de cuerdas.

Llegados a este punto MagicR menciona que el gran reto post-moderno es romper la fragmentación disciplinar, recordemos brevemente que parte de este problema se debe a la concepción no-filosófica de la ciencia, Karel Kosik en su “dialéctica de lo concreto” parece sugerir que “el todo es más que la suma de sus partes”, sin embargo en el mundo hiperglobalizado se exige que haya especialistas que conozcan a la perfección su propia área y es ampliamente tolerado que desconozcan sobre temas que no son de su competencia.

¿Es posible otro mundo?, ¿Otra ciencia?

MagicR sugiere un nuevo planteamiento, concuerdo con esta necesidad y creo que dicho planteamiento debería ser una concepción “nueva” de la realidad y de la ciencia, quizá una nueva filosofía de la ciencia, para MagicR este  planteamiento debe ser holístico, ¿eso es posible?.

De antemano estoy de acuerdo con lo que MagicR plantea puesto que desde Planck se hizo visible la necesidad de estructurar un nuevo método para seguir explorando el universo del conocimiento, por llamarlo de alguna manera, sin embargo uno de los problemas es que la fragmentación misma del universo parece impedir una visión holística “nuevamente”. Einstein murió intentando hilar algo así como una teoría del campo unificado, que explicara porque algunos elementos de la física son ambiguos (por ejemplo la luz que es onda y partícula) ya no hablemos del comportamiento de las partículas subatómicas o el caprichoso spin del electrón. A partir de ahí la “ciencia madre”, es decir, la física ha estado escindida y existen algunos físicos teóricos que acusan a los mismos físicos teóricos de especular en lugar de hacer ciencia, de modo que hay promotores y detractores de distintas teorías y escuelas, como la teoría “M”, o en términos más coloquiales, teoría de cuerdas, super cuerdas y otros asuntos…

Como MagicR menciona el problema mismo llegó a las matemáticas, donde Gödel dejó en claro algo así como que cualquier sistema coherente que describiese conjuntos estaría incompleto, o sea que ni las matemáticas son tan consistentes como esperábamos. ¿Qué hacemos entonces? Alternativas las hay, desde Autonomía y Bienvivir se han planteado siempre alternativas y esto no debe ser la excepción, el problema es que como en el caso del decrecimiento, nos enfrentamos a una terrible resistencia. Mencioné que quizá la construcción de una nueva filosofía de la ciencia podría ayudarnos, una filosofía que observe los problema de forma no-dicotómica y quizá funcionalista, cuidando desde luego caer en los errores de la objetividad y la escuela positivista.

Unir el mundo científico y no científico en una visión holística implicaría un esfuerzo titánico en donde todos necesitaríamos algo así como un nivel de “consciencia superior” o cuando menos empatía, la modernidad dejó un mundo polarizado en donde muchas personas solo ven “verdades y no verdades” entre otros muchos problemas sociales y conceptuales, este tema puede continuar casi indefinidamente, pero creo que es posible construir una visión holística pese a la fragmentación disciplinar, metodológica y conceptual del estado actual de las ciencias. Cabe mencionar que originalmente esto fue así, anterior a la modernidad era raro el “científico”, filósofo, ingeniero o pensador que no tenía una visión holística del mundo, sólo con la modernidad empezaron a nacer personas que defienden el neoliberalismo o el capitalismo pero atesoran oro físico, es decir, “franksteins” que se contradicen continuamente al no entender el universo complejo y tratar de ser congruentes siendo eclécticos.

Consciencia y autoreferencia

MagicR menciona que Bordieu se equivoca en ciertos aspectos y seguramente yo también, lo cual acepto plenamente, como he mencionado reiteradamente, no soy un defensor de Freud ni del psicoanálisis, sólo mencionó los puntos que ellos observaron en su momento y desde luego que cito y problematizo sobre ello, creo que uno de los problemas más graves de Freud es que no fue lo suficientemente Budista, considero que como padre de psicoanálisis no pude ver que su hijo algún día sería más grande que él mismo. Considero que visualizar y trabajar con la mente implica saber que la mente no se va a dejar observar “tal cual es”, sino que va a usar todos los mecanismos a su alcance para reflejar una imagen imprecisa de si misma.

Esto lo advirtieron rápidamente los positivistas y para solucionar este inconveniente sugirieron los abordajes objetivos, hasta que los científicos observaron que las partículas subatómicas también juegan a cambiar cuando se les observa y que mientras no se les observa pueden tener interesantes estados de indeterminación. Creo entonces que MagicR sugiere que Bordieu y otros personajes debemos estar abiertos al escrutinio externo en todo momento, no caer en la certeza, quizá en otro momento hable del final de las certezas, pero en este momento vale la pena mencionar que una nueva filosofía de la ciencia necesitaría eliminar la palabra certeza, ¿ser agnóstica?.

Una nueva filosofía de la ciencia debería ser crítica de sí misma y evitar los estados de certeza, debe ser algo así como “consciente de si misma” y para ello debe poder lidiar con ambigüedades y estados de indeterminación procurando algo cercano a la objetividad. Karel Kosik a veces sugiere algo así como “saber que grado de error tiene la regla con la que medimos para saber que tanto podríamos estar equivocados”. Se trataría entonces de una disciplina consciente de la imposibilidad de la objetividad pero que no descarte y que si agrupe, en fin… algo cercano a la imposibilidad metodológica y con un método a prueba de “trampas” observacionales, entre otras muchas cosas.

Continuará…

Debido a la extensión del debate y del artículo de MagicR dejo esta parte de mis comentarios para otra ocasión, esperando que quien guste también se una a la construcción de este intercambio de ideas.

Agradezco a MagicR por su interesante artículo y a todos los lectores involucrados.

Bienvenida la crítica y la participación, saludos.

Al final la ciencia si resultó ser del diablo

La modernidad (insisto) es ese espacio en donde se supone que existe un corpus objetivo que da cuenta de cómo deberíamos vivir los humanos en este planeta, es un constructo que lamentablemente aceptamos los humanos por la creencia de que la vida y la civilización no es posible de otro modo y se sustenta entre otras cosas en “el mundo instrumental”, que es ese mundo científico, institucional y lingüístico que pretende decirnos como es el mundo en lugar de que nosotros podamos experimentarlo “tal y como realmente es” (guiño a vipassana).

Sin embargo la modernidad ha fallado y sigue fallando, pero es practicamente imposible que la gente lo vea, entre otras cosas porque vivimos en el mundo instrumental, en el mundo material, en el imperio de lo efímero, yo podría ahora mismo salir a la calle a gritar que el petróleo va a escasear notablemente en los próximos años como apunta Antonio Turiel en su blog, e inmediatamente mucha gente reaccionaría (si es que la gente reacciona), muchos podrían decir que eso es mentira y quizá alguien me llevaría a alguna gasolinera para que yo viera con mis propios ojos como los autos siguen cargando y los aviones volando y los barcos navegando.

Del mismo modo yo podría decir que la deuda global es ya insostenible, pero nuevamente alguien podría llevarme a un banco y mostrarme como entran y salen depositos y entonces veríamos que aparentemente todo está bien, sin embargo esa es sólo una realidad aparente, un convencionalismo.

La realidad es que es posible que el mundo no se acabe ni colapse en esta decada, quizá tampoco en la siguiente, pero en 20 años puede que lo haga, la cuestión no es cuando exactamente, sino que lo hará y será demasiado tarde, a menos que hagamos algo. Pero yo NO estoy llamando a la acción, sino a la reflexion, en un sentido más amplio a la educación y al cambio de nosotros mismos, a un cambio que es casi imposible, pero que es posible.

La cuestión como he querido apuntar en este blog es que la humanidad se enfrenta a severas crisis, una de ellas es la de recursos (en donde destaca la energía) y la segunda de ellas, que quizá es más sutil y difícil de ver es la crisis del individuo, en donde la humanidad perdió el “principio de correspondencia” y los individuos hoy en día carecen de identidad.

Sin embargo todo lo que digo parecen tonterías en un mundo en donde todo sigue “girando”, en donde la ciencia sigue haciendo descubrimientos “nuevos” y en donde pareciera ser que los grandes problemas del mundo se van solucionando, es decir, nos dicen que aún hay petróleo para rato, que el coche eléctrico se va a abaratar, que cada vez fabricamos mejores paneles solares y entre otras muchas cosas nos siguen la idea de la felicidad occidental, es decir, para ser feliz tienes que: tener un buen trabajo, vivienda digna y propia, una pareja, hijos, auto, perro, pagar tus impuestos, consumir, votar y demás…

Sin embargo la realidad es que nuestra forma de vida es insostenible y el mundo empieza a mostrar que hay goteras en nuestros techos que ya no se van a poder sellar con alguna inovación científica o cambio de leyes, el mundo debe cambiar hacia un modelo “ultra-sustentable”, del que no voy a hablar en este momento.

La cuestión es que “al final, la ciencia sí resultó ser del diablo”, reviviendo ese mito de los ultra conservadores de que los avances científicos que opacaron las doctrinas religiosas del siglo pasado terminarían llevando a la humanidad a la ruina por profanar laas leyes divinas y los designios del Dios creador, además de destruir la Tierra por sus recursos naturales, contaminando y mancillando las bellezas de la creación.

La situación es que la ciencia y la modernidad crearon determinados monstruos de la modernidad que son invisibles e incuantificables, uno de ellos por ejemplo es el monstruo de los científicos progresistas. Y es que los científicos o dicho de una forma mas genérica, los universitarios (o cínicos, como se les llama en este artículo) han contribuido a crear un mundo en donde la retórica del conocimiento ha instaurado una dictadura de facto basada en la razón.

La cuestión es que el mundo se colapsa, pero los cínicos no son capaces de hablar, de dar cuentas, de ofrecer soluciones ni de alertar sobre lo inminente, para ellos el mundo esta en su climax y el desarrollo y el progreso van para largo. Nos sacaron de la jungla y esperan que les agradezcamos por habernos librado de la ignorancia y habernos situado en una ciudad con duchas con agua caliente, pero no nos dicen que cada vez es más difícil conseguir recursos para que el agua siga estando caliente y además nos dicen que para seguir siendo felices necesitamos ahora una alberca techada con agua caliente, porque nunca es suficiente lo que tenemos para ser felices.

Es entonces cuando los cínicos, es decir, científicos y demás graduados universitarios creen y son parte de un mundo instrumental, es decir, un mundo mediado de objetos e instituciones que constantemente nos repiten cómo debemos ser, ya no solamente para ser felices, sino para formar parte de algo que además de que no existe (es decir, existe simoblicamente, pero nada más) está colapsando (la civilización, la economía).

Los cínicos aún creen que los problemas de la humanidad tienen solución basados en el crecimiento, aunque esa idea y tendencia se desvanece cada vez más y todo ello porque se niegan principios fundamentales, como que toda actividad económica requiere de recursos, los cuales son limitados porque vivimos en un planeta finito.

Sin embargo el asunto de fondo es aún más doloroso y es el que nadie quiere ver… y se refiere al hecho de que hemos fallado como individuos. Como bien apuntaba Bauman, la era de los individuos terminó, ¿Cuando terminó? Probablemente cuando los medios instrumentales del mundo instrumental pudieron reemplazar los medios intersubjetivos de un mundo que no contaba con automóviles, para decirlo de un modo metafórico: perdimos todo cuando dejamos de volar a los lomos de nuestro dragón imaginario y decidimos ponernos a trabajar para poder pagar un boleto de avión.

La cuestión fue abordada por muchos autores, entre otros por Marx cuando habló de lo que es el capital, la plusvalía y sobretodo la alienación, ese fenómeno por el cual el obrero se esclavisa al trabajo al vender su mano de obra a cambio de dinero (del cual hablaremos en otra ocasión), con lo cual cede toda individualidad a un mercado laboral en el cual solamente somos objetos que tienen caducidad, márgenes de eficiencia y demás…

Ahora, la pregunta correcta ya ha sido respondida, pero vale la pena volverla a hacer: ¿Por qué permitimos que esto pasara? Antes de ello es importante mencionar que para muchas personas aun somos individuos, es decir, el discurso imperante de la modernidad es que todos tenemos ideas valiosas, sentimientos únicos y en general asuntos e ideas personales que nadie más tiene ni podría tener, algo así como que cada quien vale por lo que es y eso es maravilloso. Sin embargo en la realidad solamente somos mercancía, nichos de mercado, tendencias, grupos, mayorías y minorías, números, un blog más de wordpress…

Al final todo se resume a que las personas buscan realizarse de una u otra forma pero siempre dentro de los parámetros del mundo instrumental, dentro de los parámetros de la modernidad. Yo quiero ser médico, por x,y y z, para tener un buen empleo, una casa, un auto, familia, y “salvar muchas vidas”… Yo quiero ser abogado por x,y,z, para tener un buen empleo, una casa, un auto y “luchar por las causas justas”, yo quiero ser maestro por x,y,z, para viajar por el mundo, tener una casa, un auto, etc, etc… y “enseñar a mis alumnos a pensar de verdad y cambiar el mundo y combatir la corrupción y acabar con el hambre en África”…

Al final todos queremos “lo mismo” y aquí muchos podrían tildarme de generalizar y demás, es un riesgo y posiblemente pueda ser cierto, ciertamente no estoy exento de sesgar mi visión, pero es algo que no importa, puesto que yo he abandonado hace tiempo la idea de que se pueda ser “objetivo”, esa idea pertenece a la modernidad, a los cínicos, a los científicos que creen que el mundo es A ó B, 0 ó 1, yo creo que podría ser ambos o ninguno, uno u otro, creo que el conocimiento es irrelevante, lo importante es la duda… Pero incluso algunos cínicos se me han adelantado y han proclamado que suya es la duda, entonces digamos que yo tengo nada.

La ciencia cumplió entonces con la profecía de la ultra derecha y se consolidó como un poder que niega y deniega la inminente crisis y el colpaso de la modernidad y sí, en ese sentido yo soy un necio que me niego a ver la realidad y que concuerdo con que hay 109 Premios Nobel insensatos: o de cómo la “ciencia” se pone al servicio del “colapsar peor”.

La cuestión al final como siempre es simple pero casi imposible que la veamos por nosotros mismos, se trata tan sólo de renunciar:

  • Renunciar a los principios modernos del mundo instrumental, es decir, a la idea de que siguiendo los modelos de vida de la televisión vamos a ser felices, empero, la casa, el auto, el maravilloso empleo, la reputación social, la mascota, los buenos hijos, el mejor celular, las vacaciones paradisiacas y demás “instrumentos” no nos darán la felicidad por sí mismos. La relación entre el mundo instrumental y la felicidad es la mayor mentira de la modernidad, efectivamente los ricos pueden vivir cosas que los pobres no podemos, pero sus fotos en Dubai sonriendo mientras sostienen una copa de vino solamente demuestran que necesitan ser vistos siendo “felices” porque en realidad hay goteras en la habitación de su ego.
  • Renunciar al hipercapitalismo: Se trata de vivir cada vez con menos, consumir menos, caminar más, comer menos carne, plantar más huertos sustentables. Es importante mencionar que no se trata de comprar focos ahorrativos y autos eléctricos, eso es una falacia. Se trata de cambiar radicalmente la forma en la que vivimos.
  • Renunciar al estatus social y a la ciencia como pensamiento modernista: Aquí hablamos de dejar de ser cínicos, de dejar de sentirnos superiores frente al ignorante analfabeto, aceptar que nuestra condición de “poseedores de conocimiento” o “poseedores de la verdad” no nos ha llevado a ningún lado, no somos más felices por saber más y de nada sirve saber si dios no existe o si si existe, es necesario aceptar la diversidad y aceptar que es bueno saber cosas, pero eso (insisto) no nos lleva a la felicidad. El mundo instrumental también se construyo con la figura de grandes genios que iluminaban sendas que antes estaban cubiertas por el velo de la ignorancia, las masas se arremolinaban ante estas figuras que nos conducirían a un mundo idílico en donde habría autos voladores, robots que hicieran la limpieza y la medicina nos haría vivir 300 años sin las consecuencias del envejecimiento. Sin embargo la ciencia también nos engañó y nos oprimió con el uso del lenguaje científico, nos descalificó bajo la lógica de la productividad y al final los avances nos ataron más allá de la liberación. (ver nota 1).
  • Renunciar a nosotros mismos: aceptar la verdad psicoanalítica, es decir, aceptar que nuestra condición humana es igual de torpe que hace 2000 años, que somos animales, monos, homínidos y que por lo tanto estamos (y estaremos) dominados por mucho tiempo por nuestras pasiones e instintos más bajos. Aunque lo intentemos ocultar, la realidad es que nuestra humanidad no ha evolucionado al mismo nivel que nuestra ciencia. Somos capaces de llegar a la Luna, pero incapaces de limpiar los mares, incapaces de ser menos y de generar menos basura, incapaces de dar de comer a todos, incapaces de vivir en paz, incapaces de tantas cosas… Y el problema NO es el otro, somos nosotros mismos, porque sólo nosotros podemos cambiar. La verdad psicoanalítica es única y simple: Aceptar que nunca seremos el hijo favorito de mamá o el mejor empleado de la empresa o el científico más brillante del mundo o el hombre más rico del mundo. Y si por alguna razón lo conseguimos, encontraremos que la mente siempre va a querer más cosas, la mente es insaciable, a menos que vivamos de otro modo, a menos que renunciemos.

Probablemente después hable de las alternativas, que en realidad siempre han estado ahí, puede ser budismo, puede ser austeridad, puede ser aceptarnos como somos, pueden ser miles… pero hay que renunciar y eso es de lo que trata este post. Tarde o temprano lo tendremos que hacer, pero entre más tardemos, más doloroso será.

Nota 1: Ruego que se entienda que ni este ni otros artículos critican a la ciencia en sí, sino a su uso como instrumento de influencia y opresión y al pensamiento científico que se niega a reconocer que existen límites biofísicos al crecimiento de la población o a la explotación de recursos. Es importante entender que la ciencia produjo grandes avances que no se encausaron en mejorar la vida de los habitantes, sino en crear un mundo instrumental que no ofrece mejores condiciones de vida que las del mundo antiguo. Lo ideal sería poder aprovechar las bondades del conocimiento científico con libertad y justicia entre los humanos, pero esto no es posible con un pensamiento científico que busque la eficiencia o la produtividad, con una ciencia que hoy en día permite ver televisión via satelital pero que aún no ha podido lograr acabar con el hambre en el mundo. Pensar que son problemas distintos es un error muy grave, porque niega la interrelación entre un discurso progresista y su “ala” instrumental que es la ciencia. En todo caso, es imposible que los humanos modernos neguemos que ya todos estamos atorados en el mismo fango, la diferencia es que unos son cínicos y otros aceptamos la verdad.

¿Por qué la modernidad es peor que el oscurantismo?

A los seres humanos nos cuesta mucho trabajo entender que es la modernidad y cuales son sus consecuencias, vivimos muy cómodos en este mundo de iPhones, aviones, netflix y demás artilugios, pero dejamos de ver hacia a donde vamos, dejamos de lado muchas cosas, es el precio de vivir en esta era.

Vamos a hacer un “breve” y necesario repaso hacia lo que es la modernidad, antes de eso recomiendo recordar mi post introducción a la modernidad, ahora bien, como decían dos de mis profesores, todos nosotros somos hijos de la ilustración. La ilustración o siglos de las luces fue un movimiento cultural sumamente interesante que entre otras muchas cosas buscó liberar al ser humano del yugo opresor de la dinámica intelectual de la época, esto es basicamente el movimiento religioso predominantemente cristiano que imperaba en occidente en aquella época.

Se trata de una época en la que la idea de que la Tierra era el centro del unvierso predominaba y el mayor problema es que todos los asuntos del universo redundaban en el Dios cristiano. En ese mundo no había cábida para algunas ideas como el pensamiento libre e individual, la libertad plena de la mujer, la igualdad entre razas y culturas, etc…

Lo curioso es que hoy en día vemos aquellos ayeres como un época oscura, como el “oscurantismo” y no vemos lo que está pasando en estos momentos. Para la modernidad el oscurantismo es una época en la que se pudieron haber salvado millones de vidas, de no ser porque no se daba mucho crédito a la medicina, es un momento de la historia en donde la humanidad menospreciaba la razón, son los siglos perdidos de la civilización.

Y es que ciertamente no fue la mejor época de la humanidad, pero tampoco la peor, el pensar que la tierra es plana o que es el centro del universo o que la vida surge espontaneamente o que el plomo puede convertirse en oro (alquimia) son solamente manifestaciones efectivas de un pensamiento mágico que no busca argumentos, pero son parte de una expresión propia de otro tiempo, son un ejercicio de un pensamiento que quizá era menos tolerante que el de ahora, pero que tuvo y tiene derecho de existir.

La parte no tan negativa es que en el oscurantismo las relaciones entre humanos tenían otro significado, quizá más profundo, quizá más real, porque las acciones sociales debían ser reguladas por un Dios omnipresente, los matrimonios se realizaban a través de rituales sacramentales que no eran tan líquidos e inestables como los matrimonios de hoy en día, en esos tiempos el divorcio era nada común a comparación de lo que es ahora. Sin embargo no hay que confundirnos, este artículo NO propone que volvamos al oscurantismo.

¿Qué pasó entonces? Lo que sucedió después fue la barbarie civilizada, la incipiente clase burguesa fue la que aprovecho mejor la cultura que trajo la ilustración y recogió todos los frutos del avance del pensamiento en el mundo. Como de la nada surgieron dos ramas del árbol de la ilustración que parecen ser opuestas, pero que en realidad son lo mismo en cuanto a la deshumanización se refiere: nacieron juntos el (hiper)capitalismo y el socialismo/comunismo.

La cosmovisión de occidente se cimbró y la iglesia y la humanidad perdieron el poder que dios tenía hasta ese entonces, no es casualidad que un famosisimo filósofo escribiera “dios ha muerto” y en su lugar nacieron nuevos dioses llamados radio, televisión, dinero, fama y unos monstruos que parecen “buenos” pero son los más malvados del mundo: conocimiento objetivo y educación.

Los nuevos templos de la modernidad ya no son las iglesias, ahora son los centros comerciales sugiere Jesús en la proa del argo y dios queda en un segundo plano opacado y eclipsado por los Boeing 777-300 que surcan los cielos gracias a un conocimiento que la biblia jamás nos dejó.

Ahora, ¿Cual es el problema? El problema es invisible pero está en todas partes, el problema es que vivimos en un mundo de capitales flotantes, de dinero de papel (literalmente hablando) y en un mundo hipercapitalista en donde el individuo ya no existe, pero se siente muy contento y muy libre de poder ejercer su libertad de expresión en Facebook, digo… wordpress.

El problema es que vivimos en una economía de libre mercado en donde el mercado es todo menos libre, porque hay inconsistencias económicas que nadie puede explicar, pero sobretodo porque no nos damos cuenta que hemos sido convertido en mercancías.

En el oscurantismo una persona podía rezar y eso la afiliaba automaticamente a la comunidad eclesiástica, el ser participe de ciertas actividades culturales garantizaba un mínimo de participación en una sociedad organizada. Hoy en día no nos hemos dado cuenta, pero hay una exclusión generalizada de la población, la única forma de ser incluído está en ser productivo, pero, ¿Qué es ser productivo?.

Ser productivo es ser útil a la sociedad, el mayor exponente de la productividad es la generación de dinero, aunque sea de papel, porque una persona podría tener muy buenas ideas, pero si no se pueden capitalizar, no sirven, si no generan renta, dividendos o que sé yo, no sirven. El arte solamente es arte si alguien está dispuesto a pagar por ello, ese el mundo hipercapitalista, el mundo que nos dejó la ilustración, un mundo líquido sin leyes en donde solamente impera el poder directo e indirecto del dinero.

Anteriormente mencionabamos por ejemplo la educación y el conocimiento objetivo y aquí mucha gente me atacaría (si me leyera) por ir en contra de la educación, la única herramienta que nos permite salir de las terribles garras de la ignorancia y ascender en la escala social para beneficio de la humanidad. Pero es justamente la educación uno de los grandes factores de exclusión, no porque el conocimiento sea malo, sino porque es un instrumento que legitima un mundo hipercapitalista insostenible, el pobre es pobre porque desconoce los medios que le permitirían producir para ganar su propio dinero. Para el mundo moderno todo es producción, todo es innovación, todo es competencia y quienes no pueden ajustarse a los parametros que el mercado (laboral) exige, deben ser descartados, son daños colaterales en el camino a la conquista de las estrellas, lastres en el camino del progeso, personas que no son dignas de continuar en la gran marcha de la humanidad porque no pueden aprender lo que es la ciencia.

Esa es la triste herencia de la ilustración: un mundo excluyente que nunca se paró a pensar para qué queríamos autos, aviones, celulares, computadoras y demás artificios de la modernidad antes de poder resolver un problema fundamental: ¿Qué es la felicidad y que necesitamos para obtenerla?. Desde autonomía y bienvivir proponen una serie de alternativas para “bienvivir”, es decir, llevar un estilo de vida acorde con el planeta y nosotros mismos, muy contrario a la idea de la “cultura del bienestar” de la modernidad que se resume en: ten un buen empleo, una casa, un auto, un seguro médico, una familia, hijos, consume, paga tus impuestos y serás feliz.

En fin, dejo esto abierto a la reflexión y continuaré escribiendo sobre la modernidad.

Introducción a la modernidad

Hoy en día se habla mucho de “posmodernidad”, ese término que llegó de la mano de la hipercomunicación, de la internet, de todos esos medios de comunicación masiva y bidireccional que moldean nuestra vida y nuestras actividades. Junto a la “posmodernidad” llegaron otras palabras como “hipsters”, “kosher”, “orgánico”, “sustentable”, “objetivo”, “hater”, “crush”, “troll”, etc… algunas de estas palabras ya existían en nuestro vocabulario y tomaron nuevas matices, otras se popularizaron más, pero sin duda llegaron para definir formas de “jugar” a la vida de un modo distinto a la época previa de su introducción. Por mencionar un ejemplo, no es lo mismo tener un “crush” que tener un “amor platónico”.

Ahora para hablar de la modernidad, hay que hablar de la antigüedad, en adelante el mundo antiguo, el mundo antiguo se refiere principalmente a la cultura y psique occidental, digamos a la idiosincracia del mundo occidental, en este contexto el ser humano tenía una relación con el humano congruente, es decir, se trataba de vincular todos los aspectos de la vida con su respectivo elemento, a esto le llamo yo principio de correspondencia.

Un ejemplo del principio de correspondencia es que los astrónomos buscaban explicar los fenómenos de los movimientos de los astros con las leyes matemáticos, los teólogos buscaban explicar y relacionar el comportamiento humano deacuerdo a los principios religiosos y en general había digamos “estereotipos de vida” o “categorías de pensamiento” en donde cada persona o comunidad establecía valores, principios y conocimiento de acuerdo a sus creencias. De este modo en el mundo antiguo los católicos consideraban el matrimonio como algo sagrado, un sacramento que se realizaba exclusivamente entre hombre y mujer, mientras que algunos científicos por el contrario negaban la existencia de Dios.

En este contexto lo que me interesa resaltar es que los humanos del “mundo antiguo” tenían creencias definidas en cuanto a ciertas culturas o credos, lo cual se rompe con la modernidad, pero vamos a ir despacio. Ahora, obviamente siempre han existido sacerdotes pecadores y científicos creyentes, es decir, gente que va en contra de sus principios, credos, educación y demás, por lo que podemos decir que incluso en esos tiempos el divorcio era algo que se planteaba, sin embargo el principio de correspondencia imperaba.

Cuando decimos que el principio de correspondencia imperaba, hablamos de que en el mundo antiguo un sacerdote pecador era señalado de alguna u otra forma, es decir, el mundo denunciaba las inconsistencias entre una cosa y otra, mientras que en el mundo moderno existen homosexuales católicos, anticapitalistas que comen en McDonald’s, ecologistas que usan automovil, etc… Lo importante no es señalar que eso este mal, sino señalar que el mecanismo moderno lleva a la ruptura del principio de correspondencia, es decir, en la modernidad ya NO importa la relación digamos entre lo que uno dice y lo que uno hace.

Entonces, el mundo antiguo no era mejor ni peor estrictamente hablando, sin embargo si ofrecía a las personas cierta certidumbre y permitía una relación entre personas interpersonal, es decir, relaciones en donde solamente los involucrados podían entender sus construcciones sociales, a esto le llamamos intersubjetividad. ¿A que nos referimos especificamente?. Nos referimos a todas aquellas actividades que solo se pueden entender cuando se comparte una serie de significados en común, por ejemplo la ceremonia del té en Japón, un baile entre dos, una carta escrita en código, un chiste local, etc. La modernidad va en contra de todo ello, pretendiendo por ejemplo que todos entendamos lo mismo por moda, ciencia, moral, ley, justicia, política, etc… Cuando la realidad tiene tantos matices que no podríamos contarlos…

Entonces entender el mundo antiguo es entender un mundo en donde las personas podían elegir un sistema de creencias, obviamente una religión, una ciencia y a partir de ahí construir una familia, una serie de amigos y demás… encontrábamos entonces personas que categorizaban sus ideas, sentimientos y creencias en función de la importancia que ellos le otorgaban a dichos elementos, por ejemplo, para mucha gente lo más importante era Dios, luego la familia, luego el trabajo, luego los amigos, etc., cada quien imprimía el valor que deseaba a cada cosa.

Ahora, la ruptura ocurre cuando se “funda” la modernidad, es decir, cuando el positivismo y las ideas relativas a la objetividad empiezan a tomar fuerza junto con la revolución industrial y el avance tecnológico. Hablamos de una época en la que el pensamiento y los movimientos intelectuales empiezan a ganar muchos “adeptos” debido a que la modernidad de pronto muestra que el intelecto puede ayudarnos a vivir “mejor”, de pronto la medicina, la ingeniería, la electrónica y una serie de elementos más transforman radicalmente la forma de vivir. En el “inconsciente colectivo” hay un nuevo Dios, que es la modernidad, de algún modo el humano reafirma aquella frase “el hombre es la medida de todas las cosas” y se hace necesario atacar la gran brecha.

La gran brecha es la objetividad, un avión vuela porque los principios físicos de la sustentación, es ciencia y no otra cosa, de pronto la física y las matemáticas hacen posible lo que en otros tiempos sólo era un sueño, por lo que la época establece la necesidad de homogeneizar el conocimiento a la realidad física, es entonces cuando se crea el positivismo, es decir, ese movimiento que busca establecer el mundo como objetivo en lugar de subjetivo.

El dilema clásico de este problema es: Cuando cae un árbol en el bosque sin que nadie lo escuche, ¿suena? En el mundo objetivo si, mientras que en el mundo subjetivo no.

Entonces el mundo intentó homogeneizar el pensamiento mundial, ahora todos debíamos ir acorde a la nueva realidad, a la realidad física y aunque hasta la fecha hay en apariencia un choque entre por ejemplo la física y la religión, la realidad es incluso mas caótica.

El resultado fue un desastre total en donde se perdió por completo el principio de correspondencia, lo que encontramos fue que las nuevas ciencias y artes no encontraron puntos de acuerdo con las viejas, de modo que como mencionabamos se llegó al punto en el que “aparecieron” anticapitalistas que comen en McDonald’s, el problema fue querer homogeneizar el pensamiento y además denegar una verdad fundamental: la verdad psicoanalítica, lo cual es un tema enorme, pero definiremos brevemente.

La verdad psiconalaítica se refiere a los planteamiento fundamentales de Freud en donde establece entre otras cosas que no somos dueños de nuestra mente, de nuestros actos, de nuestro discurso o lenguaje. Por el contrario existe un aparato psíquico que funciona de acuerdo a cierta lógica que en muchos casos es metafórica.

Por un lado el avance científico fue mayor que el avance “intelectual”, aunque es muy peligroso hablar de intelectualidad, lo que pretendo decir es que por un lado la humanidad aprendió a volar en un Boeing 737, pero por otro lado no supo como integrar el conocimiento que permite el vuelo a su cultura anterior y todavía peor denegó la teoría freudiana sobre digamos… la psique, que no es otra cosa sino aceptar, aceptar que no somos quienes queremos ser, que nuestras pasiones continuamente nos controlan, que tenemos deseos reprimidos y no reprimidos y que nuestra naturaleza siempre será pulsional (término algo complejo de definir).

Entonces en la mente de las personas se empezaron a instalar ideas que no correspondían unas con otras, por eso decimos que se rompió el principio de correspondencia, mientras que en el mundo antiguo existían sectas, grupos, escuelas y demás, en el mundo moderno el eclectiscismo empezó a tomar una fuerza impresionante rompiendo con ideas y estilos de vida que antes imperaban, tan solo hay que pensar en la cantidad de divorcios que ocurren hoy en día cuando la iglesia católica en teoría los prohíbe “lo que Dios une, que no lo separe el hombre”.

Lo peor ocurrió cuando la ciencia empezó a señalar algo curioso: el universo no es tan objetivo como se pensaba, esto empezó con la caída de Principia Mathematica a cargo del genial Kurt Gödel, quien en su teorema de incompletitud de Gödel establece que incluso la aritmética básica no puede demostrar su propia consistencia, de modo que es imposible demostrar la consistencia de ningún sistema matemático y culminó con la física cuántica, cuyo mayor referente es el hipotético experimento del gato de Schrödinger, en donde se supone que en este universo el gato en cuestión puede estar vivo y muerto a la vez, lo cual es claramente imposible para la objetividad, para la modernidad, para el positivismo.

Entonces, ¿Qué es la modernidad?

La modernidad es una época y es un ente, como ente es invisible pero opera, no es una organización pero organiza, es una creación humana, como vemos es muchas cosas insustanciales, pero existentes, es un movimiento.

La modernidad es el resultado de los descubrimientos científicos y el lento avance de una consciencia global.

Ahora, intentaremos caracterizar a la modernidad.

La modernidad como sustituto de la individualidad:

  • En la modernidad la opinión personal es algo irrelevante, hay muchas opiniones en internet, la tele dice muchas cosas, ¿Qué más da lo que yo opine? o peor: mi opinión es la mejor, he leído mucho, he visto cosas en internet, tengo las herramientas para defender mi criterior.
  • La modernidad como medio de exposición de quien se supone que soy; Hago un perfil en facebook, otro en instagram, twitter, etc… Ahí expongo quien soy, mis ideas, los lugares que visito, etc… Hago lo mismo que hacen los demas pero soy un ente individual.
  • Yo se como concatenar conocimientos que parecen incompatibles entre sí, como ciencia y religión.

La modernidad es un movimiento social:

  • Para la modernidad todo lo viejo es el enemigo, en este sentido la modernidad es consumista, si tienes un iPhone viejo no sirves, si eres de hace dos décadas no sirves, no entiendes, si citas a un autor antiguo, eso no tiene validez, etc.
  • Hay que seguir lo que la masa dice, lo que está de moda, lo que tiene más likes, lo que se comparte más, etc…

La modernidad es un estilo de vida:

  • Se trata de estar a la moda, no solamente en ropa, también en lenguaje; hay que hablar bien, tener una ortografía impecable, una garamática sin igual, escribir con propiedad, conocer todas las palabras. Es necesario citar, tenemos que decir “según la ONU”, “según la OMS”, “Las estadísticas dicen”, “estudios independientes mencionan”, etc. El problema no es la OMS o la ONU o las estadísticas y los números, el problema es la falta de certidumbre, la pérdida de la confianza y sobretodo que la modernidad pretende que la forma sea más importante que el contenido, que el medio sea más importante que el mensaje, se trata de vender mierda y envolverla con palabras (envolturas) finas.
  • Es necesario usar un lenguaje moderno (hablamos de esto al principio).

La modernidad como consultor en relaciones personales:

  • Uno puede ser tolerante con sus amigos, conocidos y demás, no importa si van a los toros, si votan al partido político contrario, si han robado, “mientras a mi me trate bien, me vale como es con los demás”.
  • Amor líquido: Existe un maravilloso libro de Zigmunt Bauman que se llama así; “Amor líquido”, recomiendo su lectura.
  • El caso Summer: Recomiendo leer dos entrada de mi autoría; Otra vez Summer y Hoy voy a ser viejo.

A intento de conclusión para mi la modernidad es la época en donde los humanos ya no tenemos ideas propias, sino que tomamos el discurso de los demás y pretendemos hacerlo pasar por propio, es una época en donde todos creen saber, en donde todos opinan y lo valioso se pierde en este mar de palabras. En una época en donde los poderes fácticos están más presentes que nunca, vivímos el imperio de la moda, de la imagen, del dinero.

Considero que quedan más preguntas que respuestas (afortunadamente), pero me alegro porque este tema va para largo (espero que no más de un siglo) y por último recomiendo el libro “la sociedad sitiada”.