El artículo por el que (no) seré odiado

Hay quienes hablan de sobreadaptación, esa capacidad que tiene el homo sapiens para adaptarse (valga la redundancia) a su medio a pesar de las condiciones del mismo, Darwin postuló que el organismo más adaptable al medio era el más propenso a sobrevivir, pero adaptable no significa que sea el más “apto”, ni el mejor, ni nada por el estilo, simplemente es el que responde mejor. En psicología conductual podríamos decir que la persona más adaptable es aquella que “responde de forma más eficiente a las contingencias que se le presenten”.

Ayer platicaba con una amiga y le mencionaba que los seres humanos somos cada vez menos “sorprendibles”, mucha gente hace 30 o 40 años habría considerado imposible una televisión de 40 pulgadas más ligera que aquellos trastos en blanco y negro que existían antes o una computadora de 1TB de espacio en el disco duro, considerando que los discos de 3 /12 almacenaban 1.44 MB, a lo que quiero preguntar: ¿Que pasaría si trajeramos a un cavernícola a nuestros tiempos? ¿Cómo reaccionaría ante los aviones, los televisores, proyectores, autos, etc.?

La peor pesadilla de la humanidad sería que el cavernícola no reaccionara, aunque sería probable que el estilo de vida moderno le causase un shock, lamentablemente no podemos realizar dicho experimento, pero con la sociedad pasan cosas interesantes, muchos críticos de opinión mencionan por ejemplo que la sociedad reacciona cada vez menos ante la violencia que hay en México, ¿Eso es adaptación? Considero que la modernidad nos lleva a un estado de indefensión en donde ya estamos aceptando todo lo que pase sin hacernos cuestionamientos de fondo y eso es lo que haré hoy o trataré de hacer hoy: cuestionar.

Ahora haré un ejercicio de libertad de expresión, y me expresaré respecto al sismo ocurrido recientemente en México y la reacción de la sociedad.

Lo primero que me llama la atención es que México es un país profundamente dividido y esto se remonta incluso a la época prehispánica, si nos detenemos a estudiar un poco la historia podemos ver la complejidad de todas las civilizaciones que existieron en México previo a la conquista, durante la conquista y posterior a la conquista, incluso en nuestra historia contemporánea hay quienes hablan de “tribus urbanas”, lo que deja en evidencia la pluriculturalidad de México, un elemento que en primera instancia es enriquecedor pero que en nuestro México está lleno de ciertos “estigmas”.

Citemos una parte de una canción de Amparo Ochoa:

Se nos quedo el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe nuestra cultura
nuestro pan nuestro dinero.
Hoy les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrios
y damos nuestra riquezas
por sus espejos con brillo.

Hoy en pleno siglo XX
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos.

Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.

Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.

El fragmento anterior habla mucho de un sentimiento que la modernidad intentará a toda costa cubrir, pero que difícilmente separaremos de nuestra historia, el “malinchismo” y es uno de tantos problemas que afectan una sociedad dividida, pero insisto debemos tener cuidado, pensar que nuestras diferencias nos unen es un error, hay que pensar “somos tan diferentes que podría funcionar”.

Mi/la propuesta es reconocer que México esta dividido en dos niveles fundamentales en el nivel social y en el nivel estatal, es decir, México es un estado fallido y una sociedad fallida. Estado fallido por la terrible impunidad que existe, por la intolerable corrupción, por la ignorancia sistemática provocada por un sistema educativo deplorable y demás…

Y sociedad fallida por la incapacidad de sus ciudadanos de ser individuos, de ponerse de acuerdo en algo, de actuar solidariamente, de construir instituciones, agrupaciones y fundaciones que no trabajen solamente para ciertos intereses y aquí aclaro que siempre hay sus honrosas excepciones pero guiarnos por la peligrosa frase de “no hay que generalizar” es ser moderno y pretender que no existe una tendencia, que no existe una serie de mecanismos o servomecanismos que nos han llevado hasta este punto, es ser ingenuo y victimizarnos, es dejar de lado una responsabilidad sobre el estado de este país que todos compartimos en cierta medida, es ser como una hoja al viento sin ningún control de su destino, porque efectivamente una hoja no puede cambiar la dirección del viento, pero poco a poco el silencio también nos vuelve cómplices, ¿Podemos escapar a las consecuencias de estar vivo?.

Por lo tanto considero que hoy en día hablar de una identidad nacional o un orgullo nacional es mentir, mentir porque vivimos en un México que no se puede poner de acuerdo en prácticamente nada, y tampoco es una situación característica de México, sino del mundo, pero en México se refleja de un modo particular. Hace tan solo una semana Jenaro Villamil era “invitado” a no marchar al frente de una marcha (valga la redundancia) que condenaba el feminicidio de Mara Fernanda Castilla, ciertas mujeres le decían que tenía que ir a un costado o en la parte de atrás, ante lo que yo me preguntó ¿Cómo se puede leer o entender eso?. De modo que ese México que no permitió que hombres y mujeres (mexicanos y mexicanas) marcharan “codo a codo” exigiendo justicia en un feminicidio que sacudió a la sociedad contrasta profundamente con un México que de la noche a la mañana se volvió solidario con todas las víctimas del terremoto.

Y entonces surge algo que a mi parecer es demasiado curioso: de pronto todo se trata de ayudar y elogiar a los que ayudan dejando de lado el cuestionamiento la sospecha y ante de continuar quiero hacer un paréntesis: De ninguna manera considero que debe de dejarse de ayudar ni critico a los que ayudan, por el contrario lo agradezco, sin embargo considero que los problemas de México son estructurales y esos problemas son invisibles para una masa que se moviliza sin un orden aparente.

Hagamos algunas concesiones, digamos que la gente que ayuda lo hace con un corazón muy sincero y está ampliamente dispuesta a cambiar México, digamos que es gente profundamente conmovida por el sismo y que siente una gran empatía por sus similares que están pasando un terrible momento.

Ahora las preguntas: ¿Qué le hace más daño a México?, ¿Un sismo o la corrupción?, ¿Un sismo o la falta de educación de calidad?, ¿Un sismo o todos los sentimientos que tenemos hacia los pobres?, ¿Un sismo o la impunidad que hay en México?,

Como decía anteriormente el problema de México es estructural, es de raíz, digamos en términos prácticos “el que la gente remueva escombros y done despensas no creará mejores empleos ni meterá en la cárcel a los responsables de haber construido edificios deficientes, ni mejorará el nivel educativo, etc, etc…”.

Y es que el problema es la distancia tan grande que existe entre el estado y la sociedad, porque la sociedad ha tolerado sistemáticamente al estado, ha olvidado la relación que existe entre una y otra cosa y como he repetido muchas veces: la modernidad ha ido eliminando progresivamente el principio de correspondencia.

En consecuencia lo peor que le podría pasar a México ahora y que seguramente va a pasar es que todo vuelva a la normalidad, que nadie cuestione el por qué pasó lo que pasó que concluyamos que lo importante fue salvar las vidas de los atrapados en los escombros en lugar de pensar en por qué se cayó el edificio, y siguiendo con las preguntas incómodas, ¿A cuantos mató el sismo y cuantos mueren de hambre?, ¿Cuantos murieron por los escombros y cuantos ven sus vidas arruinadas por la violencia, la corrupción o la impunidad?.

La cuestión es relativamente simple, si todos saliéramos a exigir y hacer justicia por todas las causas justas en México, algo empezaría a cambiar y cuando digo “hacer” no entro en conflicto con el principio constitucional de que “nadie puede hacer justicia por cuenta propia” no soy de aquellos que promueven a los justicieros anónimos, hablo de una organización sistemática en donde los ciudadanos podamos vincular nuestras exigencias a la realidad, es decir, restablecer el principio de correspondencia. Un ejemplo “pequeñito” por allá del periodo de 2006 a 2012 subieron los impuestos y entre ellos hubo uno especial a las telecomunicaciones, en aquel entonces la sociedad se indignó y “se logró” que se gravara con un nuevo impuesto el internet, esto fue producto aparente de una sociedad, o por poner un ejemplo más reciente, la llamada ley “tres de tres” fue parte de una iniciativa social, ¿Hasta donde podría llegar una sociedad organizada?.

Ahora no nos hagamos ilusiones ni nada por el estilo, el problema no se va a solucionar con ideas, ni con políticas, tampoco con sanciones, el problema tiene que solucionarse de fondo, el problema se acerca más a una situación psicoanalítica en donde todos reconozcamos que pese a nuestras diferencias nos necesitamos mucho más de lo que parece, en donde seamos capaces de dejar de ser cangrejos, siempre jalando al que intenta escapar de la cubeta, en donde la sociedad pueda sitiar a los mecanismos que la tienen sitiada (referencia al libro “la sociedad sitiada”), pero el asunto insisto, creo no se completara en esta generación o este siglo, aun así es bienvenido el debate.

Señalo entonces que vivimos en una sociedad incapaz de actuar en consecuencia de algo, una sociedad que no sospecha, que no problematiza y que quiere mostrar cierta solidez, que quiere mostrar solidaridad, unión y orgullo en un evento que nos afecta a todos como nación, pero en donde la realidad es diferente, superficial y pasajera, como todo en este mundo líquido (referencia al libro “modernidad líquida”).

Insisto, lo peor sería (y probablemente va a ser) que esta reunión sea solo por “encimita” y mientras pasa el temblor, vale la pena mencionar que la revista proceso mencionaba que en los 32 años de diferencia entre el temblor del 85 y del 2017, no hemos aprendido nada, porque de nuevo volvieron a colapsar edificios por malas prácticas de construcción y mantenimiento.

Entonces queda por delante un evidente camino en “Y” en donde si elegimos transitar por donde estábamos transitando ya sabemos lo que nos espera, más de lo mismo y hasta el siguiente temblor para volvernos a reunir, mientras que por el otro camino se encuentra la posibilidad de ser “realistas” (no me gusta esa palabra) y asumir que hay mucho por hacer pero que estamos en desventaja los que auguramos un cambio y me refiero a un cambio ideológico, un cambio en el que aceptemos que hemos fracasado como civilización por egoístas y por pretender que la modernidad, es decir, la ciencia y la tecnología podrían “salvarnos” de los peligros de estar vivo, por ejemplo de los sismos, la realidad es que la vida es frágil y que la convivencia se pierde mientras los más afortunados siguen y seguirán tomando café en Starbucks intentándonos convencer de que eso es ser feliz.

Monstruos de la modernidad

Anteriormente escribí un post sobre lo que es la modernidad llamado introducción a la modernidad, sin embargo el concepto es tan envolvedor que es difícil disntinguir todo lo que abarca y sus consencuencias, no en balde hasta hace poco era relativamente común que todo el mundo dijera que tal o cual cosa es “posmoderna”.

Hoy escribo con una profunda confusión sobre un hecho en particular y una serie de eventos de los cuales esta vez no tengo una lectura clara, pero los abordaermos paso a paso y los iremos desmenuzando.

El evento principal es el feminicidio de Mara Fernanda Castilla, en esta ocasión todo parece indicar que el uso del término feminicidio está justificado al 100% y esto evoca todo tipo de reacciones, sin duda hay un hartazgo, hay una reacción desmedida por practicamente toda la sociedad y no es para menos, pero sobretodo hay un quiebre.

Hace poco tiempo se supo también de una joven que subió a una combi y que sufrió una muerte similar, sin embargo en este caso parece más relevante que haya sido en un “cabify”, algunos sectores de la sociedad parecen escandalizarse de que esto sea posible, ¿Por qué jode tanto que haya sido un cabify? Suerte que no le tocó a un uber.

Hay quien dice que México es un estado fallido, lo cierto es que el gobierno parece hacer cosas con suma rapidez cuando la presión mediática está sobre ellos, en esta caso la respuesta no se hizo esperar y se suspendió el servicio de cabify en Puebla, lo cual me parece exagerado, desproporcionado e injusto. Se me hace incluso terrible que se tenga que hablar de esto, ya que aunque es claro que la selección de conductores podría mejorar, la realidad es muy diferente, los feminicidios ocurren con o sin cabify y en este caso le tocó a Cabify.

Nunca vi a un gobierno realizando acciones como la de suspender el servicio de cabify en otras entidades, a lo que yo pregunto, ¿Que hizo el gobierno de Chihuahua respecto a las muertas de Juarez?, ¿Que ha hecho el gobierno del estado de México al respecto? En este caso lo que yo veo es un gobierno que actúa visceralmente y sin lógica alguna, me parece preocupante, el problema no es cabify, el problema es un estado fallido, el problema es la descomposición social.

Los agresores de mujeres están en todas partes y se encuentran integrados en una sociedad caótica, heterogénea y sin identidad alguna, son producto de un estado que descuido la educación, el trabajo y otros aspectos fundamentales que permiten una convivencia armoniosa, es una hydra a la que le cortan una cabeza y le salen tres, suspender a cabify solamente dejará a los usuarios más indefensos aun, si no entendemos este punto estamos francamente perdidos.

Y este es uno de los primeros monstruos de la modernidad, hay un dicho que reza más o menos “muerto el niño, se tapa el pozo”, pues en este caso sería “muerto el niño, se prohíben los pozos”. Este monstruo niega y deniega una serie de realidades, libertades y principios, también dice que el antro del que salió Mara no debía estar operativo a cierta hora, lo que convierte México en un espacio en el que sus ciudadanos no deberían transitar a ciertas horas, ¿Donde queda nuestra libertad?, un mexicano debería poder estar en cualquier parte del territorio a cualquier hora, pero al parecer la autoridad dice que no, que para evitar estas situaciones no, que por nuestra propia seguridad, no. Volviendo al dicho, sería algo así como “los pozos matan niños”, en lugar de mencionar algo así como “la negligencia mata niños”. De pronto es la noche la que agrede a las mujeres y no la ausencia de un estado que funcione.

El problema de fondo como he dicho es la descomposición social, ya no digamos institucional y esto tiene mucho que ver con el principio de correspondencia, que insisto pueden leer en mi artículo introducción a la modernidad, es vital que entre nosotros los ciudadanos pueda existir una forma de relacionarnos unos con otros, de unirnos y de entender como se conectan nuestras vidas en esto que llamamos sociedad. La o las personas que agredieron a Mara lo hicieron entre otras cosas porque confían en la incapacidad del estado para proteger a sus ciudadanas y a la vez porque no hay una sociedad en la que sus ciudadanos sientan un interés recíproco en el bienestar del otro, es decir los ciudadanos nos ciudamos ni protegemos entre nosotros mismos.

Para poner un ejemplo, alguna vez me contaron que en Tailandia se les advierte a los turistas que eviten todo tipo de pelea o discusión con los locales, porque en caso de un conflicto, los tailandeses no dudan de invertir a favor de sus compatriotas, por lo que un turista se ve rapidamente en desventaja. ¿Qué pasaría si en México todos los ciudadanos “saltaramos” ante cualquier sospecha de agresión hacia una mujer? Creo que es una pregunta algo ingenua, pero lo que quiero señalar es la ausencia de toda cohesión social que nos permita protegernos mutuamente, después de todo el hotel reportó la ausencia de una toalla y una sábana pero al parecer no pudo notar a una joven siendo violentada y no culpo al hotel, pero en ocasiones la sociedad es diestra para detectar anomalías, en este caso nadie vió nada, sólo unas cámaras captaron anomalías posteriormente.

Ahora ¿Quién es el loco o el monstruo o el feminicida? La realidad es que a estas alturas es difícil caracterizar a las personas, la perdida de la individualidad da origen a una vida ciertamente esquizofrénica en donde la modernidad busca culpar a los dientes y no al león. El problema de la modernidad, insisto es que no hay un sujeto, solamente hay sombras, ideas, esteretipos, comportamientos, el estado esta culpando al chofer, quien puede que sea el responsable, pero en todo caso el es solo un diente, es una persona que no puede haber cometido todos los feminicidios que acontecen en el país, es muy poca cosa para todo el fenómeno de la violencia contra las mujeres, es un elemento de un comportamiento sistemático. Y primero que nada quiero aclarar dos cosas, la primera que no se debe obviar el estado de derecho y que este personaje debe ser inocente hasta que se muestre lo contrario y la segundo, que para mi existe la SOSPECHA de que hay más de una persona involucrada en este feminicidio.

Pero el estado es ágil para estos casos y practicamente ya condenó a este sujeto, como si matando a un perro acabaramos con la rabia y reduce el asunto a una situación de un loco que priva de la libertad a Mara, la viola y asesina, los que quieran creer esa situación están en su derecho, pero yo creo que hay más, sin embargo el estado parece que va a defender la tesis de que el móvil de feminicidio sólo está relacionado con la violencia sexual y machista, considero que es necesario inconformarnos con una explicación tan corta, las mujeres merecen una explicación de por qué las están matando.

Uno de los monstruos es el silencio, la indiferencia y también la política, podemos llamarlo gobierno y es un monstruo que habla con un lenguaje politicamente correcto, que parece actuar pero que no actúa, que parece preocuparse pero que no se preocupa, que parece presente pero está ausente y sólo aparece para intentar cubrir su ausencia.

Por otra parte el monstruo feminicida es un monstruo sin rostro que se esconde en algunos ciudadanos, pero puede ser cualquiera, el quiebre del principio de correspondencia dio lugar a una serie de sociópatas que están superadaptados a la realidad, pueden ser corteses, amables y engañar a las pruebas de confianza y demás, combatir a un enemigo invisible es algo complicado, en Europa por ejemplo antes de algún ataque terrorista han existido ciertas advertencias por organismos de inteligencia, pero incluso esos estados de “primer mundo” son incapaces de anticipar a un enemigo que entiende la mecánica del caos.

¿Cómo se combate a un enemigo así? En “el caballero de la noche” Alfred cuenta una anécdota sobre un ladrón de joyas y responde rapidamente “tuvimos que quemar todo el bosque”, esa es la magnitud del problema, ese el tamaño de una sociedad descompuesta, la única forma de combatirla es a través del reestablecimiento del principio de correspondencia, pero eso se antoja imposible a estas alturas, y se refiere basicamente a crear formas de vivir que restauren la confianza de unos con otros, que permitan la convivencia, que nos permitan entender la subjetividad ajena, en fin… sueños guajiros.

En fin, creo que el tema da para mucho más y si considero oportuno escribiré una segunda parte, por lo pronto queda exigir justicia y construir un mundo distinto, los vivos, los biófilos (se recomienda leer “el corazón del hombre” de Erich Fromm”, tenemos mucho que hacer por este mudno y por nuestras amadas mujeres.

Otra vez la burra al maíz

La hipercomunicación, es decir, el fenómeno que nos permite comunicarnos instantáneamente con todo el mundo y expresar nuestras opiniones trae consigo ciertos problemas y fenómenos que escapan de diversos controles, hoy en día se puede transmitir videos en vivo que den cuenta de desastres naturales, delitos, experiencias, opiniones y demás, el problema es que conviven entre sí informaciones que pueden distorsionar o desviar la atención de eventos realmente importantes, aunque desde luego cada quien es libre de hacer lo que quiera.

Anteriormente escribí la ignorancia empoderada, en donde daba cuenta de como cualquier persona puede opinar en internet y eso da lugar a que a la gente entre ella misma valide o convalide información carente de criterio, algo así como la libertad de expresión convertida en libertinaje, lo cual NO es malo, mucho se ha luchado para que todos disfrutemos de la libertad de expresión, el problema es que hay un detrimento de la calidad de las expresiones ajenas, porque ahora resulta que todo el mundo opina, todo el mundo sabe. He de insistir que lo que vivimos actualmente es la pérdida de la individualidad, muchos de los que escriben en internet simplemente reflejan las ideas que circulan en el inconsciente colectivo, en el internet, en los medios y en otros canales que no necesariamente son visibles, medibles o cuantificables.

Ahora, vayamos de lleno al tema, la “polémica” mars ha vuelto a abrir la boca y nuevamente ha llamado la atención de mucha gente al decir en resumidas cuentas que “los pobres” no deberían tener hijos. Ante lo cual me pregunto si esa idea es “suya” o hay alguien más (un “manager” por ejemplo) que esté detrás de ese tipo de exhibiciones que claramente buscan generar polémica, porque en internet tráfico es dinero. Creo sinceramente que hay un mecanismo que le dice a ella que decir o que temas tocar, no creo que sea una coincidencia que otra “youtuber” hiciese un video secundándola, pero me reservo mi derecho de ver el otro video, el primero ya es lo suficientemente decepcionante.

Entonces la “mars” propone que los pobres no deberían tener hijos y lo que me sorprende en primera instancia es la cantidad de personas que dicen babosadas como “tienes razón, pero debes suavizarlo”, “tienes la idea pero está mal enfocada”, “tienes razón en parte”, o un comentario muy intelectual que decía “si hubieras ido a la escuela sabrías que hay algo que se llama ‘pragmática del lenguaje’ que sirve para decir las cosas sin ofender'”, etc.

Y me sorprende lo anterior porque a mi parecer los comentarios de la “mars” son sumamente cuestionables y de hecho los cuestionaremos, pero en esta modernidad líquida (léase a Bauman) no hay un escrutinio de la literatura científica ni social ni nada, hay nada, solamente hay opiniones, que yo insisito que son opiniones ajenas, pero bueno, quizá eso lo abordemos en otra ocasión.

Ahora bien, la crítica:

“Los pobres no deberían tener hijos”: La niña dice esto y al hacerlo no se da cuenta de que propone normar o regular la vida de los pobres, ante lo que yo pregunto ¿Quién es ella para decirle a “los pobres” que hacer?. Claramente no es una socióloga. Aquí hay un problema serio porque ella pretende meterese con las garantías individuales, con el libre albedrío, con la soberanía de cada quien justificada en una serie de argumentos moralistas, como que “traen gente al mundo a sufrir” y cosas por el estilo. Y entonces vale la pena recordar ciertas cosas; primero que los derechos civiles costaron millones de vidas a lo largo de la historia y sería una pena que limitaramos las libertades de “los pobres” por irresponsables, dicho de otro modo sería terrible que como sociedad dijeramos “los pobres no deberían nacer”.

Ahora, la gente continuamente olvida que es el estado y para que sirve, quizá porque algunos dicen que vivimos en un “estado fallido”, pero el estado es precisamente el garante de que todas las personas nacidas bajo su soberanía gocen de ciertos derechos, por ejemplo a la salud, a una vivienda digna, a educación de calidad, etc. Y aquí es en donde tenemos un problema serio, porque si el estado funcionara, en teoría los pobres no tendrían porque preocuparse más que de ser felices y pagar impuestos y si los pobres fuesen tan malos como para no trabajar ni pagar impuestos, aún así debería haber orfanatos que garanticen el sano crecimiento de los niños, por lo que nuevamente “en teoría” y solo “en teoría” si el estado funcionase el crecimiento de todos los niños hijos de padres pobres o “ricos” debería ser “de calidad” para todos.

Entonces para gente muy extremista el problema del desarrollo infantil no es un tema que los padres deban llevar por si mismos, sino es una cuestión estructural, una cuestión de estado, de sociedad, etc., no vivimos en la selva como para que cada pareja que tenga hijos “se las arregle como pueda”, el orden institucional debería cooperar con ello, aunque no es del todo así.

El problema obviamente son las ideas de corte normativo que pretenden establecer a través de la ética, la moral y otros principios cómo se deber vivir la vida y aquí es donde conviene leer al genial Foucault y su concepto de biopoder, lo cual es demasiado complejo para abordar en un artículo, quizá necesitaríamos un capítulo de libro para explicar las relaciones entre el estado y la natalidad de los pobres.

Un punto que me resulta especialmente interesante es la ausencia de “consciencia”, recordemos que “la mars” se dio a conocer con una frase “he tomado la decisión consciente de salirme de la preparatoria”, sin embargo sabrá Buda que entiende ella por consciente, porque en su primer planteamiento decía algo así como que el sistema retrógrada lleno de borregos te decía que tenías que estudiar la primaria, la secundaria y la preparatoria para finalmente estudiar lo que tú quisieras estudiar, pero ese sistema “opresor” al parecer si es bueno o sería bueno para decirles a los pobres que si no tienen una vivienda digna, un empleo estable, un automóvil y dinero para cualquier eventualidad, no deberían tener hijos. ¿Qué pasó ahí?, ¿Por qué sería bueno “saltarnos” el sistema educativo y no sería bueno saltarnos el sistema “moral” al momento de procrear a un individuo?

¿Quienes son “los pobres”? Otro asunto que nadie cuestiona en las redes sociales es el relacionado a la pobreza, según la coneval, en México hay 55 millones de pobres, algo así como la mitad o casi la mitad, no me interesa la cifra exacta, sino “la realidad” y esta es que en México practicamente todos somos pobres, bueno sólo 55,000,000, lo que significaría más o menos que todos esos mexicanos NO deberían tener hijos, según “la mars”. Aunque yo creo que la realidad es mucho peor, por ejemplo un artículo de Oxfam revela que ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad, lo que me lleva a pensar que en términos de dinero, quizá el 80% de la población NO debería tener hijos, dicho de otro modo, el que tengas para una casa, un auto y demás no te hace rico, debido a que la desigualdad y la estratificación de la sociedad moderna ha creado verdaderos monstruos, podemos leer por ejemplo en una economía para el 99% como el 1% de la población mundial tiene más dinero que el resto junta (valga la redundancia), entonces “mars”, nosotros el 99% ¿deberíamos o no tener hijos?.

Y cabe preguntarnos, ¿Qué es la pobreza?, obviamente es la ausencia de riqueza, pero la gente tiende a pensar que se refiere sólo a lo monetario, lamentablemente también hay pobreza cultural e intelectual, sin embargo aquí mi propuesta es simple: la pobreza es el resultado de un problema estructural. Una vez leí que el mundo produce suficientes alimentos como para alimentar a todos, pero el problema es que muchos se tiran y obviamente cuestan, por lo que lo que un supermercado tira aquí no puede alimentar a los pobres niños africanos. Pero bueno la modernidad a lo que más ataca es algo así como que los pobres son pobres porque quieren, porque no estudian, porque no trabajan, etc… Y aquí quiero ser redundante, nuevamente es el estado el que debe proveer de educación y si el estado funcionase seguramente habría empleos, bienestar y demás. Por otra parte el problema de la pobreza es complejo y ha acompañado a la humanidad durante mucho tiempo, ¿Sería realmente tan fácil erradicarla simplemente “capando” a los pobres? Estoy convencido de que no, creo firmemente en que el problema es estructural y mientras que no se eliminen las desigualdades sociales, culturales y no haya un acceso parejo al empleo, a la educación y demás, seguiremos viendo estas profundas desigualdades, pero de esto ya se habla mucho, sólo que la gente le encanta olvidarlo, supongo que es más fácil “pendejear a los pobres”.

Dicho sea de paso… todos los economistas y trabajadores sociales y demás que luchan contra la pobreza pueden renunciar a sus cargos, “la mars” ya encontró la solución.

Preguntas aleatorias:

¿Que pasaría si la cura del cáncer estuviera encerrada en la mente de alguien que no tiene para comer mañana?

¿Como sería el mundo si mañana desaparecieran “los pobres”?

El estado es uno de los principales reguladores de la educación, ¿Debería también regular nuestros derechos reproductivos?

¿Por qué el sistema retrógrada no debería poder decirte como debes estudiar pero si si debes o no reproducirte?

¿Muerto el perro se acaba la rabia? ¿Sin pobres dejaría de haber pobreza?

Por último vale la pena ver la película un mundo maravilloso.